PATRIMONIO

Descubre las doce fortalezas de la Ribera

Conoce los Castillos Medievales que siguen en pie y aquellos de los que sólo se conservan ruinas tras ser demolidos en la conquista del Reino de Navarra

Castillo de Cortes 3
Castillo de Cortes
Descubre las doce fortalezas de la Ribera

Navarra llegó a tener cien castillos en la época medieval. Algunos de ellos fueron erigidos en la Ribera para defender el reino de las incursiones musulmanas y más tarde todos ellos sirvieron de defensa frente a los reinos vecinos.

Tras la conquista del Reino de Navarra en 1512, Fernando el Católico hizo derribar los más importantes, para prevenir posibles levantamientos. En 1516 el cardenal Cisneros, regente de Castilla, ordenó nuevas demoliciones y Carlos V en 1521, tras la intentona franco-agramontesa de recuperar el trono de los Albret, mandó derruir los pocos que quedaban. Solo se salvaron los que habían pasado a poder de linajes poderosos, como los Beaumont o los Peralta.

Os dejamos a continuación, una ruta para visitar los castillos que aún se conservan, haciendo el recorrido de sur a norte de la Ribera, y a continuación, os detallamos la ruta a seguir -en este caso de norte a sur de la Ribera- para visitar todos los castillo de lo que solamente quedan ruinas pero que se trabaja por conservar y que siguen atrayendo a un gran número de visitantes.

Castillos que se conservan

Castillo de Cortes

Hoy en día en la Ribera quedan pocos castillos medievales en pie. Uno de ellos es el Castillo de Cortes, que fue adquirido por Teobaldo I en 1234. Fue uno de los principales castillos del Reino de Navarra por su situación fronteriza junto a la muga con Aragón.

Residencia de diversos reyes navarros, los orígenes del castillo de Cortes son muy antiguos, pudiéndose remontar a la época de dominación musulmana anterior a la reconquista de la villa llevada a cabo por Alfonso I el Batallador en 1119. Desde 1234 hasta 1462 perteneció a los Reyes de Navarra. Sus estancias, escenarios de bodas reales y actos institucionales, hospedaron a Carlos III el Noble quien visitaba la zona con frecuencia a razón de su afición a las cacerías.

Castillo de Cortes de Navarra

El castillo tiene en total una superficie construida de 4.538 metros cuadrados y una huerta, hoy parque municipal, de 25.000 m2. Es un inmueble complejo ya que prácticamente se conserva la distribución original de Castillo-Palacio un amplio rectángulo amurallado en torno al patio de armas la vivienda señorial en el flanco occidental y en el ángulo sureste una torre prismática coronada por almenas y matacanes.

Fue uno de los principales castillos del Reino de Navarra por su situación fronteriza junto a la muga con Aragón

No obstante, el fortín fue reformado y ampliado en el siglo XVI, cuando adquirió aspecto señorial y en el XIX como revela el aire romántico de los interiores neogóticos. Estas modificaciones se reflejan en la construcción en el primer piso persiste su influencia de recinto amurallado medieval, mientras que en el superior se conserva una importante galería con ventanas de arco apuntado igual que la de muchas construcciones góticas.

castillos cortes

En el interior se conserva una interesante colección de pinturas al óleo de diferentes épocas, estilos y escuelas (siglos XVI a XIX), así como múltiples objetos de juego de Victoria; cuyo espíritu, según la leyenda, todavía deambularía por el castillo.

Esta fortaleza se puede visitar en invierno el último domingo de cada mes y en verano cada domingo (en ambos casos a partir de las doce del mediodía). El Castillo de Cortes alberga la Exposición Permanente del Museo Alto de la Cruz.

El Alto de la Cruz, declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Navarra, es un yacimiento arqueológico descubierto en Cortes por el cortesino Antonio Lalaguna en octubre de 1946. Abarca desde la Edad del Bronce avanzado hasta la Primera Edad del Hierro.

Las visitas guiadas tanto al Castillo de Cortes como a la Exposición Permanente del Museo Alto de la Cruz se inician en el portón de la fortaleza, frente a la iglesia. El precio es de 3 euros por persona y visita para cada actividad. Las visitas son gratis para menores de 6 años.

Para concretar las visitas se puede llamar al teléfono 676 381 563 o enviar un correo electrónico a [email protected].

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Castillo-Palacio de Monteagudo

Sus orígenes se remontan, al menos, al tiempo de los árabes. Fue uno de los castillos que más resistencia opuso al rey Alfonso el Batallador en su campaña por las márgenes del Ebro que le llevó a conquistar Tudela en 1119. Desde esa fecha y hasta 1429 fue propiedad de los reyes de Navarra.

En 1429 fue donado por los Reyes de Navarra, como parte del Señorío de Monteagudo, a Mosén Floristán de Agramont, pasando posteriormente por descendencia a las familias Beaumont y Magallón, marqueses de San Adrián. Durante la Guerra de la Sucesión sufrió importantes daños, por lo que en 1766 fue reedificado en su forma actual.

Uno de los castillos que más resistencia opuso al rey Alfonso el Batallador en su campaña por la márgenes del Ebro que le llevó a conquistar Tudela en 1119

Palacio Castillo de Monteagudo

En los años 70 y 80 del s. XX fue rehabilitado por el XIV marqués de San Adrián, José Luis Sanz-Magallón y Hurtado de Mendoza.

Enclavado sobre una roca que domina el pueblo, actualmente se trata de un edificio de ladrillo de planta rectangular, con un torreón de estilo mudéjar y una amplia terraza almenada. En su interior destaca una escalera imperial y el patio con un profundo aljibe.

De vez en cuando, la Fundación Castillo de Monteagudo programa visitas guiadas que permiten descubrir esta fortaleza.

castillos monteagudo

 

Castillo de Ablitas

En la Ribera también se encuentra el Castillo de Ablitas, de posible origen musulmán, que fue reconquistado por Alfonso I el Batallador hacia 1119 y tras la separación de Navarra y Aragón en 1134, quedó para Navarra.

Desde 1349 aparece vinculado a los Enríquez de Lacarra, linaje que en las guerras civiles del siglo XV se declaró por el bando agramontés. Tras la conquista de Navarra por Fernando el Católico en 1512, el castillo se salvó de la demolición.

Propiedad del Ayuntamiento de Ablitas, está declarado Bien de Interés Cultural. La restauración completada en 2020 ha permitido que el edificio pueda abrirse a las visitas al público

El Castillo de Ablitas, propiedad del ayuntamiento de la localidad, está declarado Bien de Interés Cultural. La restauración completada en 2020 ha permitido que el edificio pueda abrirse a las visitas del público.

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Cabe recordar que la fortaleza fue cerrada en 2014, ante el peligro de desprendimientos. La torre del edificio fue completamente restaurada por el Servicio de Patrimonio Histórico del Gobierno de Navarra.

La intervención dotó a la torre de un acceso al interior de la cámara y desde aquí a la terraza superior, desde donde se puede admirar una vista de Ablitas y de los límites del reino de Navarra. Con las galerías y el horno, excavados en la roca, este conjunto constituye un significativo recorrido por el castillo de Ablitas.

El Castillo de Ablitas, de momento, solo se abre en ocasiones contadas. La última, el pasado domingo 1 de mayo, cuando el Ayuntamiento de Ablitas organizó unas nuevas visitas guiadas entre las 10:30 y 12:30 horas.

Castillo de Ablitas

 

Castillo de Marcilla

Otra de las pocas fortalezas que se conserva en la Ribera es el Castillo de Marcilla. En 1429 los reyes Juan de Aragón y Blanca de Navarra concedieron el señorío de Marcilla a mosén Pierres de Peralta, a quien en 1424 Carlos III el Noble le había donado mil libras para las obras del castillo.

En 1513 Fernando el Católico hizo marqués de Falces a don Alonso Carrillo de Peralta y el castillo pasó a ser cabeza del marquesado. Poco después, en 1516, tuvo lugar el episodio de la marquesa Ana de Velasco, que impidió la demolición ordenada por el cardenal Cisneros.

En 1516 tuvo lugar el episodio de la marquesa Ana de Velasco, que impidió la demolición ordenada por el cardenal Cisneros

Hacia 1800 la armería conservaba una armadura del condestable mosén Pierres, y en una sala se conservaba la espada del Cid Campeador. Los muros del castillo son de ladrillo, con matacanes, sobre una base de piedra en talud.

castillos marcilla

El frente principal tiene tres torres, de las cuáles la central es algo más alta. Hacia 1990 se recuperó el foso con el puente de acceso. Encima de la puerta, de arco ojival, se ven las aberturas para las palancas del puente levadizo.

El castillo fue restaurado entre los años 2008 y 2012 y actualmente acoge diferentes dependencias municipales: ayuntamiento, biblioteca, escuela de música, salón de actos, etc.

Para visitar el castillo es necesario llamar previamente al teléfono 948 713 545 de 9:30 a 14:30 horas de lunes a viernes. Las visitas son guiadas y se realizan los sábados, domingos y festivos a las 12:00 horas. La duración aproximada es de hora y media.

Castillo de Marcilla

 

CASTILLOS EN RUINAS

Castillo de Santacara

Del Castillo de Santacara solo se conserva una torre, conocida como la Torre de Santacara. Desde el siglo XIII defendía esta localidad ribera. En 1447, el Príncipe de Viana concedió el señorío de la villa y su castillo a don Juan de Beaumont.

En 1512, a raíz de la conquista de Navarra, Fernando el Católico mandó derribar la fortaleza indemnizando a su poseedor con la suma de mil libras.

Fernando el Católico mandó derribar la fortaleza indemnizando a su poseedor con la suma de mil libras

Desde sus 30 metros de altura se observaba gran parte del valle de Aragón, debido a su situación estratégica, desde esta torre se podía divisar los castillos de Mélida, Rada, la iglesia-fortaleza de Caparroso, o la iglesia-fortaleza de Ujué…

Se puede visitar. El acceso es libre.

Castillo de Santacara

 

Castillo de Peralta

El Castillo de Peralta se alza sobre una peña que domina la localidad. Las primeras referencias documentales de esta fortificación datan del siglo X.

Según las crónicas, en el verano del año 924 un fuerte ejército musulmán vino a Navarra al mando del propio emir de Córdoba, Adb al-Rahman III, para infligir un severo castigo por las incursiones de reconquista que el rey de Pamplona, Sancho I Garcés, había llevado a cabo en el año 923 con ayuda del rey de León, Ordoño II, en los territorios riojanos de Nájera y Viguera.

El Castillo de Peralta fue mandado derribar por orden del cardenal Cisneros en 1516

Restos del Castillo de Peralta

La Atalaya debió de tener un carácter defensivo cerca de la frontera de los Banu Qasi (que debió de situarse entre Milagro y Funes por donde actualmente baja la cañada al río Arga-Aragón) y en poder cristiano se convirtió en una importante tenencia en la vigilancia de la cercana frontera de la Taifa de Zaragoza hasta el derrumbe de ésta en 1118-1119, tras la conquista por el rey de Aragón y de Navarra,  (1073-1104-1134).

El Castillo de Peralta fue mandado derribar por orden del cardenal Cisneros en 1516. Solo quedan algunos vestigios. Se pueden visitar. De acceso libre.

Acceso al Castillo de Peralta

 

Recinto amurallado de Rada

Rada conserva las ruinas de su recinto amurallado medieval. En 1222, Bartolomé Jiménez de Rada prestó homenaje a Sancho VII el Fuerte como señor del lugar y su castillo, que en 1307 el rey Luis Hutín cedió a Ojer de Mauleón a cambio de sus posesiones en el Bearne.

Carlos III el Noble concedió el señorío en 1389 a Martín de Aibar, pero los Mauleón lograron anular la donación. Más tarde la villa se unió al bando beamontés, por lo que en 1455 fue incendiada por Martín de Peralta.

El lugar, en el que se han hecho excavaciones, se puede visitar. Se conserva un lienzo de muralla con dos torres de planta cuadrada, y en la cota más elevada, los restos de un torreón de planta circular, el donjón del antiguo castillo.

La villa se unió al bando beamontés, por lo que en 1455 fue incendiada por Martín de Peralta

Se puede ver también la pequeña iglesia románica de San Nicolás, lo único que se salvó de la destrucción en 1455.

El recinto amurallado de Rada se puede visitar los viernes y sábados de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 19:00 horas y los domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas. El precio de la entrada es de 2 euros, mientras que grupos, jubilados y niños pagarán solo un euro. Para reservar visita con antelación se puede llamar al teléfono 948 741 273.

castillos rada

 

Castillo de Milagro

En 1098, Pedro I edificó la atalaya del Miráculo, conocida como la Cueva del Moro o el Castillo por la necesidad de consolidar un frente de fortificación ante Tudela.

El emplazamiento del castillo, del que hoy solo quedan ruinas, (apenas cuatro paredes) fue un lugar estratégico, dominante sobre su entorno, con dos de sus caras sobre una escarpada o declive abrupto y empinado, de unos 60 metros sobre el nivel del río Aragón, dificultando sus accesos.

Fue un lugar estratégico, dominante sobre su entorno, con dos de sus caras sobre una escarpada o declive abrupto y empinado, de unos 60 metros sobre el nivel del río Aragón, dificultando sus accesos

Ruinas Castillo de Milagro

La denominación Milagro se la dio el rey y proviene del latín: ‘miraculo’, es decir, ‘mirador’, si bien hoy día, popularmente, parece relacionarse más con: milagro, en sentido religioso.

Se puede visitar. El acceso es libre.

castillos milagro

 

Castillo de Valtierra

La Torraza, una ruinosa Atalaya, testigo mudo de remotas edades, se alza en lo alto del pueblo. Sus cimientos nos hablan de un origen romano como monumento funerario. En la época medieval recrecieron sus muros conformándola en atalaya defensiva formando parte de las murallas y el castillo que existió antiguamente.

En la época musulmana, hace 12 siglos, era uno de los bastiones de Muza ben Muza. El año 1110 cuando Alfonso el batallador, Rey de Navarra y Aragón, reconquistó este territorio para los cristianos. No por eso los musulmanes abandonaron la villa, convivieron con los cristianos durante siglos. En el año 1515, se les obligó a marcharse o convertirse doblando la cerviz ante el Yugo cristiano y despojados de sus bienes.

En la época musulmana, hace 12 siglos, La Torraza era uno de los bastiones de Muza ben Muza

Aunque la mayoría se quedó siendo obligados a ser bautizados y además pasaron a ser odiados y perseguidos, adoptaron otros nombres. Se les llamó conversos, moriscos o morotos, vocablo que curiosamente todavía se conserva en la cultura local.

Solo quedan unos vestigios de La Torraza. Se puede visitar. De acceso libre.

castillo valtierra

 

Castillo de Peñaflor (Bardenas)

El Castillo de Peñaflor se alza sobre un erosionado cabezo situado en el corazón de las Bardenas Reales, pero en territorio municipal perteneciente a Valtierra, provincia de Navarra, dentro de una finca particular llamada El llamado Vedado de Eguaras.

Este castillo, al igual que otros castillos bardeneros, fue construido por el rey Sancho el Fuerte en el siglo XIII para proteger la frontera con Aragón y reprimir el bandolerismo. En 1357 Carlos II lo cedió por seis años y 60 libras anuales a García Bartolomé de Roncal. En el siglo XV era propiedad de los Peraltas junto con Valtierra. A finales del siglo XV los reyes de Navarra donaron el Vedado de Peñaflor a Mosén Pierres de Peralta y se sabe que en 1530, durante el reinado de Carlos V, su propietario era Juan de Eguaras. A mediados del siglo pasado pertenecía al Conde de Parent.

Fue construido por el rey Sancho el Fuerte para proteger la frontera con Aragón y reprimir el bandolerismo

Según la leyenda, en este castillo medieval estuvo prisionera la princesa Doña Blanca de Navarra, quien era visitada durante su encierro por su enamorado Sanchicorrota, un famoso bandolero que confundía a la justicia colocando las herraduras de su caballo en sentido contrario, evitando a sus perseguidores cuando visitaba a la princesa. Sanchicorrota existió realmente dominando con su pillaje en estos parajes. Juan II lo intento apresar y Sancho se suicidó antes de que lo lograse, a pesar de ello, el cadáver fue exhibido en público en Tudela. Debido a los abusos de Juan II, Sanchicorrota siempre fue considerado por el pueblo como un héroe.

Solo quedan unos vestigios de lo que fue el Castillo de Peñaflor. Se puede visitar. De acceso libre.

castillos peñaflor

 

Castillo de Tudela

El Castillo de Tudela, antigua alcazaba musulmana, fue uno de los más importantes del Reino de Navarra. Desafortunadamente, hasta nuestros días solamente han llegado algunos vestigios de carácter arqueológico.

Fue construido en el siglo IX, y remodelado varias veces tras la reconquista a principios del siglo XII. Estaba situado en el cerro de Santa Bárbara, donde hoy se alza el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, en una posición altamente estratégica, ya que dominaba el paso del Ebro que durante mucho tiempo fue frontera entre dos civilizaciones: la musulmana y la cristiana.

Durante la dominación árabe perteneció a los Banu Qasi, que hicieron de Tudela la capital de sus estados.

En época de taifas, perteneció a los Tuyibíes (Taifa de Zaragoza), y más tarde a una taifa independiente (Taifa de Tudela), hasta llegar a la conquista cristiana de 1119, con Alfonso I el Batallador, pasando a formar parte de la Corona Navarro-Aragonesa. Con García V Ramírez el Restaurador, Tudela y su castillo fueron incorporados definitivamente al Reino de Navarra.

castillos tudela

El Castillo de Tudela fue demolido en 1516 por orden del cardenal Cisneros, reduciendo la torres de la fortaleza y rellenando los fosos. Los fosos se llenaron de arcilla. No obstante, no se sabe hasta qué punto el verdadero culpable de la desaparición del castillo fue Cisneros, ya que consta que en 1521 todavía existía el castillo y fortalezas.

El cardenal Cisneros ordenó la demolición del Castillo de Tudela en 1516, si bien no se sabe hasta qué punto fue el verdadero culpable de su desaparición, ya que consta que en 1521 todavía existía el castillo y fortalezas

Ciertamente, más que por culpa de los castellanos, la destrucción del castillo se debe a los propios tudelanos. Carlos I de España y V de Alemania, y IV de Navarra, donó en 1522 los materiales del castillo a la ciudad y, en virtud de este derecho, los tudelanos fueron sacando piedra de allí.

Los fosos y las laderas del Cerro de Santa Bárbara se llenaron por los escombros abandonados por los propios tudelanos. El cerro y el castillo se convirtieron en un vertedero de restos de vajillas, decorativos de madera y cuero, etc. En 1611, utilizando los restos del deteriorado torreón central del Castillo -la torre de don Mejón-, o lo poco que quedaba de él, se construyó la también desaparecida Ermita de Santa Bárbara. 

Del Castillo de Tudela no quedan más que unos cuantos vestigios arqueológicos. Se pueden visitar. De acceso libre.

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Otras fortalezas de la Ribera

La Ribera posee otras fortificaciones que merecen ser visitadas. Entre ellas, destaca la Torre Monreal, ubicada en Tudela, un edificio defensivo erigido en el siglo XIII sobre una atalaya al suroeste de la ciudad con el fin de vigilar el territorio, aunque su aspecto actual responde a posteriores reconstrucciones.

Se trata de un edificio hexagonal de ladrillo en el que se integra la única evidencia de la época medieval, el aljibe, un depósito subterráneo destinado a guardar agua potable procedente de la lluvia.

La Torre Monreal de Tudela es un edificio defensivo erigido en el siglo XIII sobre una atalaya al suroeste de la ciudad con el fin de vigilar el territorio

La última reforma acometida lo ha convertido en la primera cámara oscura de Navarra y en un centro de interpretación con paneles explicativos sobre las culturas que han convivido en la capital ribera: la judía, la musulmana y la cristiana.

Así, un dispositivo que gira 360 grados capta la imagen de la zona que rodea a la Torre Monreal en tiempo real y ésta es proyectada en el interior de la cámara oscura. Además, en cada sesión, que dura veinte minutos aproximadamente, se revelan secretos sobre la historia, evolución y curiosidades.

Según se recoge en la web del Ayuntamiento de Tudela, este año la Torre Monreal permanecerá cerrada.

castillos tudela torre monreal

 

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