- Primeros bailes y camino hacia la Ermita del Cristo
- Aperitivo y misa junto a la Ermita del Cristo
- Comida de hermandad para cerrar la jornada
El pasado sábado, 6 de junio, las calles de Tudela volvieron a llenarse de color y música con motivo de la XI Romería Rociera de Mujeres del barrio de Lourdes, una cita que año tras año reúne a vecinas y amigas en torno a una jornada de convivencia marcada por las tradiciones andaluzas y el espíritu de hermandad.
Desde primeras horas de la mañana, las participantes comenzaron a concentrarse en la Plaza de los Fueros, punto de partida de una jornada que se desarrolló bajo un ambiente de alegría y compañerismo.
Muchas de las asistentes lucieron trajes de flamenca y complementos típicos, aportando un colorido especial a una cita que ya se ha convertido en una tradición dentro del calendario social del barrio.
Primeros bailes y camino hacia la Ermita del Cristo
Tras la concentración inicial, la comitiva se trasladó hasta la Plaza de la Judería, donde tuvieron lugar los primeros bailes de la jornada. La música y las sevillanas animaron los momentos previos al inicio de la romería, despertando la curiosidad de numerosos vecinos y visitantes que se encontraban por el casco histórico de la ciudad.
Posteriormente, las participantes emprendieron el camino hacia la Ermita del Cristo, realizando una parada en la Puerta de la Mejana, donde continuaron los bailes y el ambiente festivo que acompañó toda la mañana.
El recorrido permitió disfrutar de una jornada diferente, en la que la convivencia y la participación fueron las auténticas protagonistas. El buen tiempo acompañó además a las asistentes durante todo el trayecto.
La XI Romería Rociera de Mujeres del barrio de Lourdes volvió a reunir a decenas de participantes que 'derrocharon arte' mientras pasaban por los lugares más emblemáticos de Tudela.
Aperitivo y misa junto a la Ermita del Cristo
Al llegar a la Ermita del Cristo, las participantes compartieron un aperitivo gratuito que sirvió para recuperar fuerzas y disfrutar de un momento de encuentro en un entorno especialmente significativo para la ciudad.
La jornada continuó con la celebración de la misa prevista en el programa, un acto que aportó el componente más tradicional y espiritual de la romería y que reunió a las asistentes en torno a uno de los momentos más emotivos del día.
Tras la ceremonia religiosa, la comitiva retomó la marcha para dirigirse hacia Ribotas, completando así el itinerario diseñado para esta undécima edición.
Comida de hermandad para cerrar la jornada
El broche final llegó con la comida de convivencia celebrada en Ribotas, donde las participantes compartieron mesa y conversación en un ambiente distendido. El menú preparado para la ocasión incluyó una amplia variedad de entrantes, platos principales y postres, permitiendo disfrutar de una auténtica jornada de hermandad.
Más allá de la gastronomía, la comida sirvió para fortalecer los lazos entre las asistentes y poner el punto final a una cita que continúa creciendo año tras año gracias al trabajo del Grupo de Sevillanas del Centro de Mujeres del barrio de Lourdes.