- Casi 50 años detrás de un carro que ya forma parte de la historia de Corella
- Un ejemplo de superación y una persona muy querida
- Una despedida llena de cariño
- Mucho más que un vendedor de chucherías
Corella está de luto. Prudencio Catalán Cabello, conocido por todos como 'El Pruden', falleció este jueves 16 de julio a los 68 años dejando un profundo vacío entre varias generaciones de vecinos.
Durante casi medio siglo, su carro de golosinas ocupó cada tarde la esquina de la Plaza de España con la calle Mayor, un lugar que convirtió en punto de encuentro para pequeños y mayores y desde el que repartió mucho más que chucherías: también conversación, cariño y cercanía.
Casi 50 años detrás de un carro que ya forma parte de la historia de Corella
Prudencio comenzó a vender golosinas en 1976. Estaba a punto de cumplir los cincuenta años al frente de su carro, una fecha que habría celebrado el próximo 1 de agosto. Sin embargo, para él nunca fue solo un trabajo.
En una entrevista concedida a Navarra Televisión, reconocía que seguía saliendo "por afición" y que pasaba más tiempo hablando con la gente que vendiendo. "Yo no me retiro porque paso más rato hablando que vendiendo", decía con la naturalidad que siempre le caracterizó.
Su rincón habitual era la esquina de la Plaza de España con la calle Mayor, aunque también era una imagen habitual durante las fiestas de Cintruénigo, donde trasladaba su carro de chucherías.
Un ejemplo de superación y una persona muy querida
Nacido con parálisis infantil, Pruden fue siempre un ejemplo de superación. Nunca permitió que las dificultades marcaran su forma de vivir y afrontó cada día con optimismo, sentido del humor y una sonrisa permanente.
Además de vender golosinas, desde 1980 elaboraba de forma totalmente artesanal sus propios registros meteorológicos, anotando cada jornada las temperaturas, la humedad y las precipitaciones.
Una despedida llena de cariño
La noticia de su fallecimiento ha provocado una enorme conmoción en Corella. Instituciones, colectivos y vecinos han llenado las redes sociales de mensajes de despedida hacia una persona que formaba parte del paisaje cotidiano de la ciudad.
El alcalde, Gorka García Izal, lo definía como "una persona muy querida por todos" y recordaba emocionado el día en que ambos lanzaron juntos el cohete de las fiestas, cumpliendo una promesa que le había hecho años antes. "Nunca olvidaré la emoción y la felicidad que reflejaba su rostro aquel día", escribía.
También la Policía Local de Cintruénigo lamentaba su pérdida asegurando que "las fiestas sin su carrito de chucherías y su alegría no volverán a ser las mismas".
Desde Biciclistas de Corella resumían el sentimiento de muchos vecinos con una frase que se ha repetido durante toda la jornada: "El regalo no eran tus chuches. El regalo eras tú".
La portavoz socialista Patricia Cueva destacaba que su legado permanecerá "en esa esquina de la calle Mayor y en otros muchos lugares", mientras que decenas de vecinos recordaban que Pruden no solo vendía golosinas, sino que regalaba conversación, buen humor y cercanía a todo el que se acercaba a su carro.
Mucho más que un vendedor de chucherías
Durante casi cincuenta años, miles de niños compraron una bolsa de golosinas en el carro de Pruden. Muchos de ellos regresaron años después acompañados de sus propios hijos, encontrando la misma sonrisa, la misma conversación y la misma ilusión de siempre.
Con su fallecimiento desaparece uno de los rostros más queridos y reconocibles de Corella. Pero su recuerdo seguirá ligado para siempre a esa esquina de la Plaza de España donde, durante casi medio siglo, convirtió un sencillo carro de chucherías en uno de los símbolos más entrañables de la ciudad.