RIBERA

Reconocimiento a Guillermo Múgica y al Foro Gogoa

En el acto institucional por el Día Internacional de la Paz, celebrado en Tudela, la Presidenta Chivite ha abogado “por dejar atrás, mediante la reflexión y el diálogo, los tiempos oscuros de división social y violencia”

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De izda. a dcha.: Daniel Innerarity, Alejandro Toquero, Guillermo Múgica, María Chivite, Jesús Miguel Pérez, Unai Hualde y Ana Ollo.
Reconocimiento a Guillermo Múgica y al Foro Gogoa

El Gobierno de Navarra ha reconocido, en el Día Internacional de la Paz, la labor de Guillermo Múgica y del Foro Gogoa Cristianismo y Mundo Actual, del que es uno de los fundadores, por su compromiso en favor de la una cultura de paz, del diálogo y del encuentro.

La presidenta de Navarra, María Chivite, ha presidido el acto institucional, celebrado hoy en Tudela, en el que ha abogado por “dejar atrás, mediante la reflexión, el diálogo y la voluntad, los tiempos oscuros de división social y de violencia, que durante demasiados años distorsionaron nuestra realidad”.

A la cita, han acudido el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde; el delegado del Gobierno, José Luis Arasti; el vicepresidente primero del Gobierno foral, Javier Remírez; y la consejera de Relaciones Ciudadanas, Ana Ollo, entre otros miembros del Ejecutivo foral; además del alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, y el filósofo Daniel Innerarity, premio Príncipe de Viana de la Cultura 2013 y encargado de hacer la laudatio del homenajeado.

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En sus palabras, Innerarity ha recalcado que Guillermo Múgica y el Foro Gogoa “son la misma cosa, el mismo espíritu”, basado en el “diálogo sereno en torno a los valores de la convivencia democrática”. Después de veinticinco años, el Foro se ha convertido, en palabras de Innerarity, “en un depósito de generosidad, compromiso, respeto, resistencia y servicio; en un espacio singular de comunicación en una Navarra donde todo se conjuraba para hacer imposible el diálogo”. Asimismo el filósofo no ha dudado en destacar la “talla excepcional” de Guillermo Múgica, que aúna las capacidades de “discernir, aprender y cuidar”.

Precisamente, la Presidenta Chivite ha destacado el papel de este sacerdote y teólogo pamplonés, que junto con el resto de compañeros y compañeras del Foro Gogoa, “fomentaron acercamientos plurales hacia la paz, en tiempos en los que no solo era difícil argumentar, sino que también llegó a ser peligroso”. “Gracias a esa labor y a la de muchas personas en nuestra sociedad, los tiempos de violencia, polarización y hegemonías que neutralizaban nuestra diversidad, de los que hablaba Innerarity, son cosa del pasado”, ha reconocido.

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En este sentido, la Presidenta ha destacado el apoyo del Gobierno foral “a todas las víctimas, sin excepción, porque son tan plurales como el resto de la ciudadanía y es tarea de los representantes públicos hacerlas sujeto de derechos y no objeto de discursos”. Asimismo, ha apostado por una sociedad “de puentes, de gente que escucha y que tolera a los que piensan diferente”. “Hoy podemos mirar la realidad política y social de nuestra tierra de forma diferente, porque lo logramos; porque conseguimos la paz”, ha añadido.

En su defensa de la paz, la Presidenta Chivite ha recordado que “la cultura de la violencia no ha traído ni traerá nada bueno a nuestro país” y ha advertido sobre los riesgos de legitimar “violencias pasadas, golpes de estado o luchas armadas”.

Un compromiso creciente por la paz

El Gobierno de Navarra ha entregado el galardón a Guillermo Múgica, así como un diploma conmemorativo al presidente de Foro Gogoa, Jesús Miguel Pérez.

Tras recoger este reconocimiento, Múgica ha tomado la palabra agradeciendo el galardón y haciendo un llamamiento “al cuidado y la práctica” de los derechos humanos,” como elementos básico para conseguir y mantener la paz”. Una paz que requiere, según el cofundador del Foro Gogoa, “un compromiso creciente, con todo ser humano, con el medio que le envuelve y, ante todo, un compromiso con las víctimas, con todas las víctimas de las mil formas de violencia que han existido y que hoy existen: groseras y descarnadas unas, más sutiles otras, pero destructivas todas ellas”.

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Ante las autoridades y amistades congregadas en el edificio Castel Ruiz de Tudela, Guillermo Múgica ha confiado en que las palabras y los discursos de paz se conviertan en actos. “Desde el Foro Gogoa hemos pretendido romper muros de pensamiento único; hemos promovido que todos y todas pudieran tener su propia su propia palabra y expresarla en diálogo franco, respetuoso y verbalmente desarmado; hemos procurado impulsar y colaborar en todo aquello que pudiera contribuir a un avance en el reconocimiento recíproco, en humanidad y justicia”, ha recordado.

El cofundador del Foro Gogoa no ha querido dejar pasar la ocasión para lanzar varias cuestiones a los asistentes, entre ellas si ese tiempo nuevo del que se habla no es “un tiempo marcado, por lo que ya no es y por lo que todavía no es”. En su reclamo de transparencia y verdad como “una vía más constructiva para la convivencia y la paz” también ha planteado la necesidad de distinguir entre “sufrientes y víctimas”, y de abordar la memoria colectiva como “motor transformador en el presente y no como refugio o nostalgia”.

Para todo ello, la herramienta fundamental a ojos de Múgica es el diálogo. “Seguro que ganaríamos todos; ganaríamos en paz y convivencia, en convivencia y paz, porque la relación entre ambas es de ida y vuelta”, ha concluido.

Desde 2016

El Gobierno de Navarra instauró este reconocimiento en torno al Día Internacional de la Paz en 2016, con el fin de reconocer a una persona o entidad por su notable trabajo en el campo de la paz y la convivencia.

En anteriores ediciones el reconocimiento ha recaído en personas u organizaciones como el antropólogo forense Francisco Etxeberria, en 2016; Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz, en 2017; la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF), en 2018; Stasa Zajovic, activista serbia, feminista y pacifista, en 2019; o la asociación CEIPAZ, el pasado año.

Tras las limitaciones provocadas por la pandemia del COVID-19, que hicieron que el año pasado el reconocimiento se hiciera con aforo reducido en el Palacio de Navarra, la entrega del premio ha vuelto en esta ocasión a Tudela, en un acto con más de setenta personas. El acto, que ha comenzado en el claustro de Castel Ruiz, ha continuado en el interior del edificio debido a las inclemencias meteorológicas.

El acto, que ha dado comienzo con el Himno de Navarra, Marcha para la entrada de un Reyno, ha contado con varias piezas musicales como Romanza de María de la zarzuela "El juramento" de Joaquín Gaztambide; Oh celeste dulzura, meditación religiosa sobre texto de Adelardo López de Ayala y dedicada a Julián Gayarre de Emilio Arrieta; y Lascia ch'io pianga de la ópera "Rinaldo” de Georg Friederich Händel. Todas ellas han sido interpretadas por la soprano tudelana Raquel Fernández, acompañada al teclado por Rinaldo Zohk y por Iñigo Remírez a la trompeta.

 

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