- Apoyo a la concejala y a la dirección reciente
- El foco: clima laboral y no “interés político”
- La sentencia y el debate público
- Resoluciones e informes recordados por la plantilla
- Inquietud por la nueva etapa y petición de continuidad
La plantilla de la EPEL Tudela-Cultura ha difundido un comunicado público en el que muestra su “preocupación por la situación actual de la entidad” y expresa su “total apoyo” a la concejala de Cultura, Dña. Icíar Les Urra, y a la hasta ahora directora-gerente, Dña. Amaya Zardoya Lapeña.
Las trabajadoras explican que, aunque “nunca antes” se habían pronunciado, consideran necesario “aclarar ciertas cuestiones” tras “los últimos acontecimientos” y el debate generado en prensa y redes sociales.
Apoyo a la concejala y a la dirección reciente
En el texto, la plantilla sitúa el inicio del cambio en junio de 2023, momento en el que, según sostienen, la concejala se encontró “una plantilla devastada” y “diezmada por una situación laboral tan tensionada” que derivó en bajas médicas por ansiedad. Las trabajadoras subrayan que, en aquel contexto, “todo el personal de oficina, técnico y administrativo” llegó a estar de baja por motivos vinculados a la salud mental.
Según el comunicado, con la llegada de la edil, el escenario cambió. La plantilla afirma que Icíar Les Urra “logró revertir una situación muy problemática”, “devolviendo la tranquilidad laboral” y reconociendo “la profesionalidad” del equipo. En una de las frases centrales, las trabajadoras aseguran: “Gracias a ella hemos vuelto a trabajar con tranquilidad, confianza e ilusión”.
El escrito también incluye un reconocimiento a la gestión de la directora-gerente del último año y medio. La plantilla agradece a Amaya Zardoya Lapeña la confianza mostrada y el funcionamiento interno de la entidad, destacando que “tanto el trabajo como la comunicación con ella hayan sido totalmente fluidos”.
El foco: clima laboral y no “interés político”
Uno de los ejes del comunicado es la insistencia en que el conflicto vivido en etapas anteriores no respondía a un choque partidista. “Nunca ha sido un tema político”, señalan. La plantilla afirma que lo ocurrido fue “una situación laboral tóxica” padecida por el personal y recalca que la concejala actual pertenece al mismo partido que su predecesora, pero con ella “no hemos tenido un solo problema”.
Para reforzar esa idea, las trabajadoras recuerdan su experiencia profesional en la entidad, con trayectorias que sitúan entre 10 y 37 años, y sostienen que han trabajado con gobiernos de distinto color sin situaciones similares.
El comunicado plantea que la evidencia de que no era una cuestión política es que “ese ambiente laboral insoportable se revirtió” con la llegada de otra concejala “del mismo partido” y una nueva dirección-gerencia.
La plantilla pide que la entidad mantenga el actual clima laboral y defiende que la mejora llegó con los cambios de gestión de los últimos meses.
La sentencia y el debate público
El comunicado alude a que el clima laboral “tóxico” se está mencionando en relación con una sentencia del Juzgado de lo Social nº 2 de Pamplona que, según el propio texto, falla la readmisión de la exdirectora-gerente Amaya Pérez.
La plantilla afirma que, en ese debate, no se está destacando que “quienes fueron víctimas de dicho clima laboral tóxico fueron las personas que integramos la plantilla”.
En relación con el fallo, las trabajadoras aseguran que la resolución basa la nulidad de la extinción del contrato “exclusivamente” en el motivo de la baja médica prolongada de la exdirectora-gerente, conforme a un testimonio citado en sede judicial.
Además, señalan que la sentencia desestima las pretensiones sobre la existencia de “acoso ascendente” y destacan una frase del propio fallo: “no se han concretado ni acreditado indiciariamente la existencia de actuaciones de acoso ascendente”.
Resoluciones e informes recordados por la plantilla
Más allá de la sentencia citada, el escrito repasa otros antecedentes que, según indican, apuntan a problemas laborales durante la etapa anterior. Entre ellos, la plantilla menciona un acta de infracción de Inspección de Trabajo de noviembre de 2021, con una multa de 1.000 euros “por no cumplir con los descansos entre jornadas”.
También recuerdan un informe del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) de octubre de 2022 que, según el comunicado, hablaba de riesgo psicosocial y destacaba “graves problemas en la comunicación” entre plantilla y dirección-gerencia, con “críticas y desvalorización del trabajo realizado”. La plantilla añade que ese informe recomendaba retomar la figura de coordinador de cultura, “amortizada en 2020”.
El texto menciona, además, otra sentencia en la que, según sostienen, el mismo Juzgado de lo Social nº 2, ratificado posteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, condenó a la entidad por vulneración de derechos fundamentales de dos trabajadoras, al apreciar relación de causalidad “entre el daño moral producido y la falta de diligencia” de la entidad demandada.
Inquietud por la nueva etapa y petición de continuidad
Con esos antecedentes, la plantilla expresa su preocupación por el escenario que se abre a partir de ahora. Señalan que su objetivo como personal de una administración pública es “dar el mejor servicio a la ciudadanía” sin verse condicionadas por problemas internos.
En ese marco, el comunicado concluye con un deseo explícito: “Esperamos, de verdad, que se mantenga el actual clima laboral y se nos deje trabajar” como, según indican, lo han hecho bajo la dirección de la concejala y la gerencia reciente.
