INVERSIÓN

Finaliza la ampliación de la depuradora de Tudela

La infraestructura dará servicio a más de 39.000 habitantes y a la industria agroalimentaria
Concluye la ampliación de la depuradora comarcal que da servicio a Tudela, Fontellas, Cascante y Murchante
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El plan para modernizar las depuradoras de la Ribera dio un nuevo paso el pasado 27 de febrero. El consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite, visitó la finalización de las obras de la primera fase de la depuradora comarcal que da servicio a Tudela, Fontellas, Cascante y Murchante.

Durante la visita, estuvo acompañado por el director general de Administración Local y Despoblación, Jesús María Rodríguez; el director gerente de NILSA, Fernando Mendoza; el alcalde de Murchante, Macario Jarauta; y la presidenta de la Junta Municipal de Aguas de Tudela, Anichu Agüera.

Un plan de 60 millones hasta 2030

En ese marco, se destacó el plan estratégico de inversiones de NILSA para el periodo 2023-2030, que contempla 60 millones de euros para actualizar y modernizar infraestructuras en la Ribera.

Las actuaciones previstas alcanzan municipios como Tudela, Valtierra, Arguedas, Cadreita, Monteagudo, Corella, Castejón, Fustiñana y Caparroso.

Óscar Chivite señaló que el objetivo es “implicarnos con el medio ambiente, el entorno rural y garantizar la mejor calidad de las aguas de nuestros ríos”.

El plan prevé 60 millones en inversiones en depuración hasta 2030 en la Ribera.

Una ampliación de más de 10 millones

La ampliación de la depuradora comarcal supuso una inversión superior a los 10 millones de euros y un año y medio de obras.

La infraestructura, inaugurada en 2001, daba entonces servicio a unas 20.000 personas. Tras la actuación, podrá atender a más de 39.000 habitantes y a una industria creciente, especialmente del sector agroalimentario.

El crecimiento demográfico y la intensificación de la actividad industrial hacían necesaria una actualización integral de las instalaciones.

Renovación eléctrica y mejora de la línea de fangos

La segunda mayor depuradora de Navarra renovó por completo su instalación eléctrica, un aspecto clave en una actividad electro-intensiva.

Además, se mejoró la línea de fangos, ampliando depósitos de almacenamiento y tratamiento y reutilizando estructuras existentes.

Se construyó un nuevo edificio de control de motores, un almacén adicional, dos silos de 200 metros cuadrados y se incorporaron dos nuevas centrífugas para la deshidratación de materia orgánica.

Sistema de desodorización y refuerzo en I+D+i

Para evitar molestias, se implantó un sistema de desodorización con motores de extracción y filtros biológicos.

Las instalaciones albergan también el laboratorio de NILSA y la planta piloto de fangos destinada a investigación, que fueron reforzados y reorganizados para maximizar su capacidad.

El concepto que guía estas actuaciones busca convertir residuos en recursos, con aplicaciones en el sector primario y en la generación de energía verde y renovable.