- Una respuesta a un problema real de seguridad
- Una inversión estratégica dentro de un modelo de movilidad
- Conectar territorios y generar oportunidades
- Una reivindicación histórica hecha realidad
Ha culminado en Marcilla una infraestructura clave para resolver un problema histórico de movilidad y seguridad en el entorno del río Aragón. La nueva pasarela peatonal y ciclable, financiada por el Ejecutivo foral y ejecutada por el Ayuntamiento, pone fin a una reivindicación vecinal que se arrastraba desde hace décadas.
Hasta ahora, cruzar el río a pie o en bicicleta era una tarea compleja y poco segura. La conexión entre ambas orillas dependía exclusivamente del puente del ferrocarril y del viaducto de la carretera NA-660, infraestructuras pensadas para tráfico rodado y que no ofrecían condiciones adecuadas para peatones y ciclistas.
Las obras han sido visitadas por el consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite; la directora general de Transportes y Movilidad Sostenible, Berta Miranda; y la alcaldesa de Marcilla, Esther Villanueva.
Una respuesta a un problema real de seguridad
La actuación impulsada por el Ejecutivo foral responde a una necesidad concreta: garantizar itinerarios seguros para la población, especialmente para quienes se desplazan diariamente entre Marcilla y Villafranca .
Este punto era especialmente crítico para estudiantes y personas que realizaban trayectos cotidianos sin alternativas seguras.
Durante años, instituciones locales y ciudadanía habían reclamado una solución que evitara riesgos en los desplazamientos.
La nueva pasarela da respuesta a esa demanda, creando un paso exclusivo, accesible y separado del tráfico, lo que reduce de forma significativa la peligrosidad del entorno.
La obra, con una inversión próxima a 1,5 millones, permite mejorar la conectividad y la movilidad sostenible.
Una inversión estratégica dentro de un modelo de movilidad
La pasarela, de 140 metros de longitud, presenta un diseño funcional y adaptado al entorno. Con una inversión cercana a los 1,5 millones de euros, se enmarca en una estrategia más amplia del Gobierno de Navarra para transformar la movilidad en la comunidad.
En los últimos años, el Ejecutivo ha superado los 100 kilómetros de nuevos itinerarios ciclables y ha destinado más de 25 millones de euros a este tipo de infraestructuras.
Este proyecto no es aislado. Forma parte de un modelo que apuesta por conectar municipios, reducir el uso del vehículo privado y favorecer desplazamientos sostenibles, especialmente en zonas rurales donde las alternativas eran limitadas.
Conectar territorios y generar oportunidades
Más allá de la seguridad, la nueva pasarela integrará distintas rutas del territorio, permitiendo enlazar la ruta peatonal y ciclable del Visión, que conecta Marcilla con Funes, Peralta / Azkoien y Falces, con la futura ruta de la Vera Cruz, prevista entre Marcilla y Cadreita, mejorando así la comunicación dentro del eje Pamplona / Iruña-Tudela.
Esta conexión no solo mejora los desplazamientos diarios, sino que abre nuevas oportunidades en ámbitos como el turismo activo y el ocio saludable. La zona de la margen izquierda del Aragón, con alto valor ambiental, se vuelve ahora más accesible para visitantes y residentes.
Una reivindicación histórica hecha realidad
La pasarela pone fin a una demanda que llevaba años sobre la mesa institucional. Diferentes proyectos y propuestas habían intentado resolver esta carencia, considerada prioritaria por su impacto en la vida diaria de la población.
De hecho, la necesidad de mejorar la movilidad en este entorno afecta a miles de personas en la Ribera, en un área donde conviven actividad económica, educativa y social intensa.
Se cierra así una deuda histórica con el territorio, mejorando la cohesión entre municipios y reforzando la calidad de vida.