CORELLA

Las hermanas Fabiola, Lourdes y Rocío Arellano, premio 'Una vida en bici'

Biciclistas de Corella entregará el galardón este domingo 18 a las 13:00 horas en la plaza de España

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Las hermanas Arellano Bermejo, premio 'Una vida en bici', posan con María Jiménez e Irene López, alumnas del IES Alhama.
Las hermanas Fabiola, Lourdes y Rocío Arellano, premio 'Una vida en bici'

Fabiola, Lourdes y Rocío Arellano Bermejo llevan andando en bici toda su vida, una afición que, según  han confesado, heredaron de su abuelo, Miguel Bermejo, un completo fanático de la bicicleta.

Hoy en día utilizan la bici para ir a trabajar, hacer la compra, para salir… En la entrevista que han mantenido con María Jiménez e Irene López, dos alumnas del IES Alhama de Corella que participan en el programa Erasmus, las tres han recordado algunas anécdotas que le han sucedido sobre la bici y han recomendado a los corellanos que utilicen este medio de transporte para desplazarse. “Tiene muchas facilidades y ayuda tanto al medio ambiente como a la salud de las personas”, apuntan.

Fabiola, Lourdes y Rocío Arellano recibirán este domingo 18 de septiembre (13:00 horas) en la plaza de España el galardón 'Una vida en bici' que entrega la asociación Biciclistas Corella.

¿Por qué se desplazan habitualmente en bici?

Fabiola, Lourdes y Rocío Arellano: Por comodidad, ya que nos lleva desde la puerta de casa al destino en un momento. Además, no hay que buscar aparcamiento una vez que llegas. Hacemos ejercicio, ahorramos tiempo y dinero, no contamina... Son todo ventajas.

¿Pueden explicar alguna anécdota?

Fabiola Arellano: Un día iba a entrar a la calle Mayor a las siete de la mañana desde una callejuela. Al incorporarme, vi que venía la Cotorera (una señora muy ciclista que recibió el premio ‘Una vida en bici’ en 2013) y estuvimos a puntito de chocarnos. estuvimos hábiles y las bicis se cayeron pero nosotras, que acertamos a abrazarnos mutuamente, no nos hicimos daño alguno.

Rocío: Yo tengo otra anécdota. Llevaba a mi hija, que ya era mayor, a la escuela en la silleta. Iba bajando una cuesta y no sé ni cómo la niña terminó en el suelo, cayendo de pie, y yo seguí pedaleando, hasta que me llamó y la vi fuera de la bici. Me asusté de entrada pero luego vi que no.

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