Hallan el esqueleto completo de un bebé en las excavaciones del Alto de la Cruz de Cortes
- Un bebé enterrado dentro del poblado
- El ADN puede aportar información sobre aquel bebé
- Un yacimiento clave para conocer la protohistoria
- Una posible aguja de bronce, otro hallazgo de la campaña
- De los objetos a las personas que habitaron Cortes
Las excavaciones arqueológicas en el Alto de la Cruz de Cortes han sacado a la luz uno de los hallazgos más relevantes de la actual campaña: el esqueleto completo de un bebé enterrado en el interior del antiguo poblado.
A falta de los estudios antropológicos y de los análisis de Carbono 14 y ADN, los investigadores consideran que el pequeño habría fallecido durante sus primeras semanas de vida y que su enterramiento corresponde a un momento tardío de la ocupación del yacimiento.
El esqueleto ya ha sido cuidadosamente extraído por el equipo arqueológico y queda ahora a la espera de los diferentes análisis científicos, que permitirán precisar su cronología y obtener nueva información sobre este individuo y sobre las comunidades que habitaron el Alto de la Cruz hace miles de años.
Un bebé enterrado dentro del poblado
El hallazgo resulta especialmente significativo porque permite pasar de los objetos, construcciones y restos materiales que habitualmente aparecen en una excavación a encontrarse directamente con una de las personas que vivieron y murieron en este lugar durante la protohistoria.
En esta ocasión se trata de un individuo infantil que fue inhumado en el interior del propio poblado. Según la primera valoración del equipo y a falta de que los análisis científicos permitan obtener conclusiones más precisas, sería un bebé fallecido durante sus primeras semanas de vida.
El enterramiento correspondería además a un momento tardío de la ocupación del Alto de la Cruz, aunque será la datación mediante Carbono 14 la que permita establecer con mayor precisión cuándo murió y fue enterrado.
La extracción ha requerido un trabajo especialmente minucioso para recuperar los restos y conservar toda la información arqueológica asociada al enterramiento. El equipo ha destacado en este sentido el trabajo desarrollado por Sara Escalé y Miriam Pérez.
El ADN puede aportar información sobre aquel bebé
La investigación no termina con la extracción del esqueleto. Los restos serán sometidos ahora a estudios antropológicos, datación mediante Carbono 14 y análisis de ADN.
Estas técnicas permitirán obtener nuevos datos y contextualizar científicamente el hallazgo, incorporándolo al conocimiento acumulado durante décadas de investigación en el yacimiento de Cortes.
El caso tiene además importantes precedentes en el propio Alto de la Cruz. Durante las excavaciones realizadas en el siglo XX ya fueron encontrados numerosos individuos infantiles, restos que posteriormente han sido objeto de completos estudios de ADN antiguo.
El nuevo descubrimiento ofrece ahora la posibilidad de sumar otro individuo a esta línea de investigación y comparar la información obtenida con la procedente de aquellos enterramientos localizados décadas atrás.
Un yacimiento clave para conocer la protohistoria
El Alto de la Cruz de Cortes está considerado un referente para el estudio de la protohistoria peninsular. Las sucesivas campañas arqueológicas han permitido reconstruir aspectos de la vida de las comunidades que ocuparon este enclave miles de años antes de nuestra época.
Su importancia científica está especialmente relacionada con los estudios sobre la metalurgia en el valle del Ebro. Las investigaciones desarrolladas en el yacimiento desde el siglo XX permitieron localizar algunos de los objetos de hierro más antiguos encontrados en la península, contribuyendo a plantear hipótesis sobre la temprana extensión de la siderurgia.
Pero el hierro no es el único protagonista. La metalurgia del bronce ocupa igualmente un lugar destacado entre los descubrimientos realizados en Cortes.
La aparición de moldes, posibles hornos y numerosos objetos aporta información sobre el conocimiento, utilización y producción de elementos de bronce durante la Edad del Hierro.
Una posible aguja de bronce, otro hallazgo de la campaña
Precisamente la actual campaña ha dejado otro descubrimiento relacionado con esa actividad metalúrgica. Los arqueólogos han localizado una pequeña varilla de bronce que podría corresponder a una aguja.
Pese a sus reducidas dimensiones, la pieza puede aportar información sobre la tecnología y los procesos productivos desarrollados por las comunidades que habitaron el Alto de la Cruz.
Su extracción ha requerido también un procedimiento especialmente cuidadoso. Tras ser excavada y documentada, la pieza fue engasada para poder retirarla en bloque y trasladarla al laboratorio, donde podrá ser estudiada con las necesarias garantías de conservación.
El equipo ha destacado el trabajo de Jaime durante este delicado proceso de excavación, documentación y preparación de la pieza.
De los objetos a las personas que habitaron Cortes
Los dos descubrimientos muestran dos vertientes complementarias de la investigación arqueológica. La pieza de bronce permite acercarse a la tecnología, el trabajo y los procesos productivos de aquellas comunidades, mientras que el enterramiento infantil proporciona un vínculo directo con las propias personas que habitaron el asentamiento.
Es precisamente el hallazgo del bebé el que aporta una dimensión especialmente humana a la campaña. Frente a los restos de viviendas, utensilios o elementos relacionados con la producción, el esqueleto permite encontrarse frente a frente con uno de los antiguos habitantes del poblado.
Ahora serán los análisis científicos los que deberán aportar respuestas. La antropología, el Carbono 14 y el estudio de ADN permitirán profundizar en el conocimiento de los restos y sumar nueva información a la obtenida a partir de los individuos infantiles descubiertos en las antiguas excavaciones.
El hallazgo vuelve así a poner de manifiesto la riqueza arqueológica e histórica del Alto de la Cruz de Cortes, un enclave en el que cada nueva campaña continúa aportando piezas para reconstruir cómo vivieron —y también cómo murieron y enterraron a sus miembros— las comunidades que ocuparon este territorio durante la protohistoria.