- El Ángel anuncia la Resurrección ante una plaza llena
- La persecución de Judas, el momento más esperado
El Domingo de Resurrección volvió a transformar Cabanillas desde primera hora, con la localidad volcada en una de sus citas más importantes del año: La captura de Judas
La jornada arrancó con la tradicional Procesión del Encuentro, un acto cargado de simbolismo en el que se escenifica el reencuentro entre Cristo resucitado y la Virgen.
El Ángel anuncia la Resurrección ante una plaza llena
En este contexto, la joven Vera González fue la encargada de encarnar al Ángel en la plaza del Ayuntamiento. Ante cientos de vecinos, protagonizó uno de los momentos más emotivos de la mañana.
El anuncio de la Resurrección marcó el tono de una jornada en la que la emoción y la tradición se dieron la mano.
Vera González emocionó como Ángel y la captura de Judas volvió a llenar Cabanillas de público.
La persecución de Judas, el momento más esperado
Tras los actos religiosos, la atención se centró en la captura de Judas, uno de los episodios más esperados de la jornada.
La escena comenzó con una singular persecución por las calles. Los jóvenes del pueblo, caracterizados como romanos, salieron tras un Judas de carne y hueso, interpretado por Ibai Jiménez, que repitió en el papel tras el éxito del pasado año.
Vestido con un llamativo traje rojo y plateado, Judas intentó escapar entre la multitud, escondiéndose e interactuando con el público en una carrera tan caótica como divertida.
Durante varios minutos, la tensión y las risas se mezclaron en una persecución que mantuvo a todos pendientes hasta el desenlace.
Un final simbólico con siglos de historia
Finalmente, los romanos lograron capturar a Judas en la plaza, donde se escenificó su decapitación simbólica, poniendo fin a la representación.
Este acto, profundamente arraigado en la tradición de la Ribera, representa el castigo a la traición y se ha convertido en un elemento de identidad para la localidad.
La representación, organizada por la Asociación El Paso, volvió a demostrar el valor del teatro popular como herramienta para mantener vivas las tradiciones.
A diferencia de otras localidades, en Cabanillas Judas no es un muñeco, sino una persona que corre, provoca y se esconde, dando lugar a una puesta en escena muy sorprendente.