STOP BULLYING

Dos mil personas claman contra el acoso escolar en Cintruénigo

Concentración en Cintuénigo por Sara Jiménez. Foto Ángel Álvaro
La Plaza de los Fueros acogió un emotivo acto en memoria de Sara Jiménez en el que se pidió revisar protocolos educativos y mejorar la atención en salud mental

Cintruénigo se une en memoria de Sara

La Plaza de los Fueros de Cintruénigo se convirtió este lunes por la tarde en un espacio de recuerdo, respeto y denuncia social. Alrededor de 2.000 personas participaron en la concentración silenciosa convocada por la familia, amistades y el Ayuntamiento para rendir homenaje a Sara Jiménez Jiménez, la joven de 17 años fallecida el pasado 27 de febrero.

El acto se desarrolló bajo el lema “El acoso en edad escolar mata”, una frase que resume el mensaje central de una convocatoria que buscaba transformar el dolor en una llamada colectiva a la reflexión y a la acción frente al bullying.

Vecinos y vecinas de la localidad, miembros de la comunidad educativa y personas llegadas de otros puntos de Navarra se sumaron a un acto que estuvo marcado por el silencio y la emoción compartida.

Un manifiesto para denunciar el acoso escolar

La concentración comenzó con la lectura del Manifiesto por Sara y contra el acoso en edad escolar, un texto cargado de emoción que recordó la personalidad y la trayectoria vital de la joven.

La lectura corrió a cargo de Leyre Mediavilla Jiménez, prima de Sara, y Sandra Alduan Ayala, tía de la joven, quienes recordaron a Sara como una chica cariñosa, responsable y comprometida con quienes la rodeaban.

Durante el manifiesto se destacó que Sara era una joven con sueños, con inquietudes y con una sensibilidad especial hacia los demás.

“El acoso no son cosas de niños. El acoso es violencia. Es humillación, aislamiento y miedo”, señalaba uno de los pasajes del texto, que fue seguido en silencio por los asistentes.

El manifiesto también planteó una crítica directa a la falta de recursos y a la necesidad de reforzar las herramientas de prevención y atención.

Entre otras cuestiones, el texto pidió revisar los protocolos escolares, mejorar la atención sanitaria en salud mental y reforzar las leyes que protegen a las víctimas.

La familia recordó que detrás de las estadísticas existen historias personales y vidas marcadas por el sufrimiento.

Según los datos citados durante la lectura, el 54% del alumnado reconoce haber sufrido algún tipo de acoso escolar y el 60% asegura haber presenciado situaciones de bullying.

El acto transformó el recuerdo de Sara en un llamamiento colectivo para combatir el acoso escolar.

La música también recordó a la joven

Tras la lectura del manifiesto, la concentración continuó con la interpretación de la canción “El eco de Sara”, compuesta por la artista Nerea Abete Landa, conocida en redes sociales como Mia Proyect.

La pieza musical, creada en memoria de la joven, resonó en la plaza como un homenaje emotivo que muchos asistentes siguieron visiblemente emocionados.

La canción ha sido compartida miles de veces en redes sociales en los últimos días, convirtiéndose en uno de los símbolos del recuerdo de Sara.

El acto concluyó con un minuto de silencio que dejó la plaza completamente en calma, un momento que muchos vecinos describieron después como uno de los instantes más sobrecogedores de la jornada.

La historia de Sara Jiménez

Sara Jiménez nació en Ucrania en el año 2008 y fue criada desde los 18 meses junto a su hermano por la familia Jiménez Jiménez en Cintruénigo.

Cursó sus estudios de Infantil y Primaria en el CEIP Otero de Navascués y posteriormente inició la Educación Secundaria en el IESO La Paz, ambos centros de la localidad.

Según relató su entorno familiar, el acoso escolar comenzó cuando tenía 12 años y se prolongó durante varios años, tanto dentro como fuera del entorno educativo, incluyendo episodios de hostigamiento en redes sociales.

Esta situación motivó que la joven tuviera que recibir atención en centros de salud mental de Navarra.

Posteriormente fue trasladada a un centro formativo en Barcelona, donde también recibió atención psicológica en un centro privado.

En 2025 regresó a Navarra para cursar el grado de Dependencia en el ETI de Tudela. Sin embargo, volvió a ser ingresada en el sistema de salud mental, donde finalmente falleció el pasado 27 de febrero de 2026.

Una joven vinculada al arte y al voluntariado

Más allá de la tragedia, familiares y amigos quisieron recordar también la personalidad y las aficiones de Sara.

La joven practicaba gimnasia rítmica, tocaba la trompeta y disfrutaba de la pintura y de diferentes formas de expresión artística.

Su mayor pasión era cantar. Formaba parte de la escuela de jotas Aires del Alhama de Cintruénigo y participaba en diferentes certámenes dentro de Navarra.

Además, dedicaba parte de su tiempo al voluntariado en ANFAS, donde colaboraba en actividades dirigidas a niños con discapacidad.

En la concentración de este lunes, muchas personas quisieron recordar ese carácter solidario y comprometido que definía a la joven.

La convocatoria concluyó con un mensaje de continuidad: el acto no debía entenderse como un cierre, sino como el inicio de una lucha de todos para que ningún menor vuelva a sentirse solo frente al acoso.